
Ese dicho se emplea para expresar que quienes pertenecen a un gremio o a un grupo social tienden a evitar dañarse entre ellos, son "compañeros" y tienden a protegerse entre ellos (aunque no se lleven bien del todo). También aplica a grupos políticos afines que aunque tienen sus diferencias y amenacen con proceder legalmente entre ellos, no lo harán pues pertenecen al mismo bando.