
Este popular dicho mexicano significa que criticar o exigir es muy fácil, pero asumir la responsabilidad y resolver los problemas es una tarea totalmente diferente.
El borracho ilustrado puede exigir, gritar o quejarse, muchas veces sin una finalidad clara (molestar), pero el cantinero debe poner orden, controlar la situación, administrar recursos y asumir la responsabilidad de sus decisiones.