
"¡¡Oríllese a la orilla!!" es una expresión en forma de orden que se popularizó en México hace varias décadas gracias a los agentes de tránsito. Lo que se indicaba era que el conductor debería orillarse o estacionarse para que el agente pudiera realizar su labor.
Pero esta expresión es un pleonasmo, es decir una o más palabras son redundantes en una expresión, por ejemplo "oríllese a la orilla" es redundante porque la acción de orillarse o estacionarse ya están implicando desviarse de la ruta principal y colocarse a la "orilla" o fuera de la ruta de circulación principal. Otro ejemplo es "bájate para abajo", obvio, no es posible bajar para arriba.