
Expresión usada en México para indicar fracaso total en un emprendimiento, por ejemplo, abrimos un restaurante y tenemos muy poca afluencia de clientes que no justifica su funcionamiento teniendo que cerrarlo, ponemos un negocio de cualquier otro tipo y las ventas están muy bajas por falta de clientela, etc.
Decimos entonces "no se pararon ni las moscas" para indicar que el negocio fracasó por no ser redituable.