
Este peculiar frase es utilizada generalmente para separar a una parejita de enamorados, básicamente significa "pónganse a hacer otra cosa, dejen las tentaciones para después". Se dice que el origen de esta expresión se originó en el oficio de los tlachiqueros, aquellos que se dedicaban a extraer el aguamiel del maguey para la producción de pulque.
En ese momento el precioso néctar es una tentación: es dulce y refrescante, pero beberlo directamente de la fuente puede arruinar el trabajo, pues el aguamiel se contamina con bacterias y adiós a todo el duro esfuerzo. Así que procuraban mantenerse ocupados en su duro trabajo (por lo general silbando) y la lección es: para evitar tentaciones lo mejor es ocuparnos en otra cosa.