
"A cada santo le llega su capillita", o lo que es lo mismo: todos (sin excepción) tarde o temprano tendremos que rendir cuentas por lo que hagamos en la vida. Si hemos estado actuando bien seguramente cosecharemos los buenos frutos de ser personas confiables, responsables, etc, pero... si hemos actuado mal en algún momento debemos afrontar las consecuencias de nuestro mal proceder.