NOTA FINAL: epílogo
Y es aquí que dejamos a Fermina, crecidita, más lista y experimentada. Cumplió con lo que años antes había prometido al señor Lafayette y sigue alegre con su vida y su carrera. Ya creció un poco más: ahora mide metro y cincuenta y siete, y aunque a los ojos del mundo no sea gran cosa, es un logro para ella. También cuida de su apariencia, pero sin volverse obsesiva. Sabe los peinados y los cortes que luce mejor y solo usa maquillaje antialérgico. Sabe lo que hacer para que su cara parezca bien más delgada, por lo buena profesional que es. Aunque no se trate de un cambio extremadamente radical, ahora no se pone enferma todas las veces que se mira en el espejo. De verdad se la ve graciosa. Y lo más importante es que ahora Fermina no se cuida únicamente para gustarle a un chico de quien se pueda enamorar. Mejor dicho, tener novio ya no es más su prioridad: estar bien consigo misma es lo que más la anima a cuidarse.
Ps.: imagen Pixabay 100% free como siempre editada para dar cabida a la historia
Nota de autor: queridos lectores, discúlpenme por el atraso, me está faltando tiempo libre para publicar desde que reanudé mi trabajo de profesora y el actual posgrado también me quita tiempo. Así que no consigo publicar con la misma frecuencia que hacía. Sin embargo, este es el último capítulo de nuestra Fermina. A seguir, el video final que había montado a este propósito: