UNA VISITA INESPERADA: acto segundo
Al parecer, ese señor era un amigo de mi abuela. Mejor dicho, como supe enseguida, de su prima Alberta, nuestra pariente portuguesa que vive en el Caribe y trabaja de enfermera y profesora voluntaria en una escuela primaria de Habanita: una pequeña ciudad de las más carentes en el Estado de La Floresta. Según mi abuela, ese hombre raro no vino para asustarme, aunque la verdad es que, como lo había visto tan de sopetón, me llevé un julepe de padre y muy señor mío. Pero mi abuela afirmaba que el único capaz de sacarme del precipicio donde estaba a punto de caer era él. Ni abogado, ni policía y sí el bibliotecario de Habanita. Que en ese entonces se encontraba en Córdoba Capital de vacaciones. Un anciano de origen francés que se llamaba Augustus Lafayette.
Ps.: está obvio que hay correlación con mi primer e-book (Il bibliotecario francese, en italiano), pues los protagonista de uno y el otro son parientes. Y la traviesa Fermina tiene bastante naivity igual que su prima Adriana...las dos se dejaron engatusar tan fácilmente...y Augustus Lafayette es exactamente él mismo...