
Durante el Porfiriato hacendados acumularon grandes extensiones de terreno ante el amparo de un gobierno que poco o nada hacía por defender a los campesinos, quienes vivían francamente en la miseria, sin tierras propias (porque habían sido arrebatadas) y sin ningún derecho.
Cansados de esta y otras tantas situación estalló la revolución Mexicana en 1910 con lo cual años más tarde comenzó el reparto de tierras a los campesinos y Emiliano Zapata (1879 - 1919) proclamó esta consigna, "la tierra pertenecería a quien la trabajara, no a quienes acumularan más".