YA QUE PASO LAS HORAS
Ya que paso las horas haciendo lo que gusto
como un rufián de este tiempo inmejorable
seguramente me preocupo demasiado
pues ya vendrá el momento de hacer lo que no gusto
encorvarme contra el silencio, abstenerme
en las voces que me llaman amenas
con premura pero sin pistola,
seducir a las flores que no dancen al aire,
para que no sean pétalos, luego
hojarasca bella y polvo postrero
hasta que la palabra se abstenga pronunciada
y esté la ventisca acechándome
junto a la puerta gris de la patada
y un desesperado intento en la tripa
del tiempo de torcerse
mientras loco y encadenado
a la piedra cayendo, sienta la mano helada
el hondo escalofrío como de puñal sin ojo
en la costilla quebrada del momento inicial
(cuando paso las horas haciendo lo que quiero)
por eso ahora mismo lo intento:
me encorvo obstinadamente ante los tenues reflejos
mientras saltan las letras
y sucedan amontonándose como hojarasca
rastro de muchos dedos y tormentos
saga de otra saga,
sangre que va dejando el cuerpo
endeble y cocida al maldito tiempo
por placer, por desidia a la existencia misma.