CONSECUENCIAS: acto segundo
Segundo: ya no contaba más con las frecuentes salidas con mi mejor amiga. A diferencia de William, que solo me despreciaba y se burlaba de mí, Byron estaba realmente enamorado de Elisa y acabó entendiéndola y perdonándole la mentira. Ahora siguen novios. Al final, parece que la única que salió perdiendo en todo este percance fui yo. Bueno, no del todo perdiendo. Al fin y al cabo sigo con mis estudios y no estoy encerrada en un correccional. Paso mucho más tiempo con Dieguito, la más gran felicidad que tengo sobre la tierra. Mi hermanito es un bebé alegre y lleno de salud. Lo quiero más que nunca. También tengo a un benefactor, que antes que volviera al cole, había pagado por mí los servicios de un muy buen dermatólogo de la red privada y todos los tratamientos recetados. ¿Recuerdan los granos que me habían salido después de mil capas de ese maquillaje, nada apropiado para mí debido a su fórmula? Bien, no desaparecieron por completo, pero el resultado de los tratamientos fue casi milagroso. Y no creo que se esforzarán mucho por adivinar quién fue mi benefactor. Cómo que no podía tragarme lo de mi padre ganándose la lotería por gastar tanta plata (pues, nadie en mi familia juega a la lotería), finalmente me dijo abuela Renata que fue el señor Lafayette. ¿Se imaginarían ustedes que tal noticia no me sorprendió?
Ps.: imagen Pixabay 100% free como siempre editada para dar cabida a la historia