CONSECUENCIAS: acto primero
Bueno, amiguitos y amiguitas. De vuelta a lo mío. Pero, por supuesto, no como antes. Aunque ya estaba libre de cualquier cargo, las pendencias ocasionadas por el ocurrido no desaparecieron así como así.
Primero: estudiar después de un paro de varias semanas me costó mucho trabajo. Y no fue fácil volver al cole. Al principio quería desistir del año académico porque no quería toparme con William ni a palos. Aún lo amaba y no habría soportado sus burlas. Aunque yo fui bien traviesa, el totalmente equivocado fue él, pero, un sinvergüenza (como el señor Lafayette le dice) no tiene por costumbre aprender la lección. Aunque a veces eso acontece, no fui y no soy yo la que tiene tanta suerte como para ver al amor de mi vida pidiéndome disculpas. Y enseguida vivir felices comiendo perdices. No, propio a mí, exactamente a mí, nomás. A lo contrario, por cierto, William debía de tener muchas ganas de ensañárselas conmigo, como que lo del ejército regular se le había ido a pique. Es verdad que sus clases se llevaban a cabo lejos de las mías, es verdad que el complejo escolar es muy grande, pero, como se suele decir, nunca se sabe. Le había prometido al señor Lafayette olvidarme de William. Sin embargo, ¿cómo olvidarse de alguien que puede toparse contigo a cada rato? Pese a mis preocupaciones, mi abuela y mi padre iban asegurándome que eso no ocurriría y me alentaban a tranquilizarme. Ellos tenían toda la razón: lo que pasaba es que el señor Augustus Lafayette había logrado convencer a los Esquivel de alejar a su hijo del colegio. No sé cómo ese anciano lo había conseguido: pero no cabe duda que es un ganador hecho y derecho.
Ps.: imagen Pixabay 100% free como siempre editada para dar cabida a la historia