UN DÍA MUY SOMBRÍO: acto segundo
-Tengo la solución a todo esto- afirmó mi abuela, sin descomponerse.
-Qué solución, pero, qué solución tenés vos, que en esta casa no hay ni un peso para pagar a un abogado que le saque las papas del fuego- lamentó mi madre, entre sollozos.
-No lo necesitamos.
-¿Qué? ¿Vos volviste loca?
-Más respeto, Remedios. La solución llega anoche.
-Lo único que anoche va a llegar es su hijo Sebastián y por cierto no se alegrará por semejante lío.
-Sé lo que te digo. Andá en tu cuarto, te preparo el mate. Necesitás descansar.
Mamá quería protestar, pero ya estaba agotada y no podía más. Se fue a su cuarto, quejándose de la casa pata arriba. Pero mi abuela ya había puesto en su sitio algo de lo que pudo, tras cuidar a Dieguito.
-Fermina- me llamó con voz baja. -Terminá de levantar la casa, en cuanto duerma tu hermanito. Yo me voy a preparar el mate para tu madre y el almuerzo para nosotras.
Ps.: queridos lectores, para quienes aún no lo sepan, estoy utilizando la variedad argentina para este e-book. Hay el utilizo del voseo, el pronombre personal ustedes en vez de vosotros y mucho argot. Por ej., sacar las papas del fuego en Argentina es sacar las castañas del fuego en España