Hola a todos, a nada de que llegue la versión final de Ubuntu 26.10 (con algunos artículos relacionados en este blog) encontramos otra novedad que trae esta nueva versión de la conocida distribución de Canonical.
Restricciones de GRUB:
Como el título dice, Ubuntu introduce cambios importantes en el gestor de arranque GRUB cuando el sistema utiliza Secure Boot; como sabemos, Secure Boot es una función de seguridad de UEFI, sucesor del BIOS para iniciar cualquier computadora.
El funcionamiento es muy simple: al momento de intentar cargar el software que ha sido designado como sistema operativo, si este no cuenta con una serie de firmas que validen que se trata de software legítimo entonces simplemente ese sistema no arranca. Así matan de un plumazo a decenas de malwares que en los 80's y 90's reemplazaban el sistema operativo legítimo para cargar ellos en su lugar y tomar control del equipo (vulnerabilidad de BIOS).
"¿Suena genial, no?", sí, y no. Sí, porque frena al malware que se autoinstalaba en nuestro sector de arranque y no había nada que hacer al respecto (o muy poco más allá de antivirus que trataban de frenarlo), y no porque esto cierra la puerta a desarrolladores o pequeñas empresas que quieren lanzar su propio sistema operativo. Es muy probable que este no arranque en equipos de cómputo actuales (a no ser que desactiven Secure Boot).
Cuando instalamos una distribución Linux, por lo general esta instala GRUB (GNU GRand Unified Bootloader), este software se encargará de gestionar los sistemas operativos instalados y le permitirá al usuario seleccionar el que guste. Esto permite tener en un mismo equipo Linux y Windows conviviendo sin problemas.
Cabe aclarar que GRUB no está descontinuado por Canonical. Seguirá siendo el gestor de arranque de Ubuntu, pero su versión firmada para Secure Boot tendrá menos funcionalidades para reducir el riesgo de vulnerabilidades que puedan comprometer la cadena de confianza durante el inicio del sistema.
Con Secure Boot activado, la versión firmada de GRUB dejará de admitir determinados sistemas de archivos y configuraciones avanzadas para acceder a / boot, como Btrfs, XFS, ZFS, LVM, LUKS y RAID por software, con la excepción de RAID1. También se eliminará la compatibilidad con HFS+, las tablas de particiones de Apple y las imágenes JPEG y PNG para personalizar el menú de inicio. El soporte quedará limitado principalmente a ext4, FAT e ISO9660, además de squashfs para los paquetes Snap.
Es decir, si tenemos Secure Boot activado y nuestra partición /boot utiliza Btrfs u otra configuración no compatible, podríamos encontrarnos con problemas para iniciar el sistema. En cambio, ext4 y FAT seguirán siendo compatibles con la versión firmada de GRUB.
¿Por qué este cambio?
Estas restricciones se deben a que GRUB necesita acceder al kernel durante el arranque. Para hacerlo, utiliza analizadores de sistemas de archivos y particiones que pueden contener vulnerabilidades. Reducir el código ejecutado en esta etapa permite disminuir las posibilidades de que un atacante aproveche esos fallos para eludir las protecciones de Secure Boot. Canonical también advierte que las herramientas de inteligencia artificial están acelerando la detección de vulnerabilidades que podrían ser aprovechadas por los ciberdelincuentes.
Si el usuario desactiva Secure Boot desde la configuración UEFI, GRUB podrá disponer de su conjunto completo de módulos y conservar las funcionalidades avanzadas. Por tanto, la prioridad de Canonical es reforzar la seguridad cuando Secure Boot está habilitado, aunque esto implique sacrificar la compatibilidad con determinadas configuraciones personalizadas.
¿Y ahora qué?
Este cambio no significa que tecnologías como Btrfs, ZFS, LVM o LUKS desaparezcan de Ubuntu 26.10. Podrán seguir utilizándose siempre que la configuración de /boot sea compatible con la versión firmada de GRUB. Las instalaciones que utilizan el particionado predeterminado del instalador oficial no deberían verse afectadas.
Canonical recomienda prestar especial atención a quienes utilizan esquemas de arranque personalizados y comprobar la configuración de /boot antes de actualizar a Ubuntu 26.10, para evitar posibles problemas durante el inicio del sistema.
Conclusiones:
Ubuntu 26.10 no abandona GRUB, pero si reduce sus capacidades en el arranque seguro para priorizar la protección del sistema. La mayoría de los usuarios no notará diferencias, pero quienes utilizan configuraciones avanzadas deberán revisar su instalación antes de actualizar.
Así que en pocos días comenzaremos a ver como pinta Ubuntu 26.10 en el mercado, mil gracias por leer este artículo, si les ha gustado pueden dejar una pequeña propina para un servidor o compartirlo con quienes gusten para que llegue a más personas.
Un agradecimiento a Muy Linux por la información que ha servido de referencia para este artículo y a Profesional review por la imagen de portada.