Hola a todos, en el artículo anterior hablamos de la inminente llegada de Ubuntu 26.10 que incorpora de manera nativa la posibilidad de organizar nuestras ventanas de manera automática tipo Windows 11.
Hoy haremos un recuento del famoso escritorio "Unity" que fue incorporado a Ubuntu durante buena de la década pasada y como Ubuntu terminó regresando a sus raíces.
De GNOME a Unity:
Unity es un escritorio desarrollado para la distribución Linux Ubuntu, hasta antes de su implementación se usaba GNOME 2 para la versión base (recordemos que Ubuntu se distribuye con varios escritorios preinstalados).
GNOME en su segunda edición tenía una interfaz muy simple, ideal para a quienes les gusta el minimalismo, con un consumo de recursos moderados (acorde a los equipos de cómputo de comienzos de la década pasada). Pero a Canonical, la empresa tras Ubuntu no le terminaba de convencer: querían algo más moderno y es que Gnome se veía como algo tradicional: una barra superior con menús, accesos directos a algunas funciones del sistema y en la parte inferior una barra para mostrar los programas activos.
En 2011, con el lanzamiento de Ubuntu 11.04, Canonical decidió sustituir GNOME por Unity sin más, el cambio fue enorme: Unity abandonaba el esquema tradicional de dos paneles y colocaba un lanzador vertical en el lado izquierdo de la pantalla, el cual funcionaba simultáneamente como barra de tareas y dock. Incorpora así mismo herramientas que permitían buscar aplicaciones y archivos desde una interfaz centralizada.
El problema: Unity no convenció a todos
Como es de esperar: mientras más bonito se vea un sistema, más recursos consumirá y Unity no sería la excepción. En equipos con hardware modesto, el escritorio podía sentirse pesado, por lo que para este tipo de equipos era preferible opciones más ligeras pero perdiendo los "efectos bonitos" de Unity.
Por otro lado no todos los usuarios estaban contentos con este cambio, de manera que la comunidad de usuarios terminó dividida, por otro lado aunque se lanzaría GNOME 3, que parecía tomar bastantes ideas de Unity alejándose mucho del concepto original. Así que ahora muchos usuarios estaban atrapados entre GNOME 2, simple y con bajo consumo de recursos pero ya algo obsoleto en tecnología frente a Unity y GNOME 3 que cambiaban radicalmente la experiencia de uso y también el consumo de recursos para equipos modestos de la época.
Sin embargo, Canonical tenía una visión mucho más ambiciosa para Unity más allá solo de una interfaz moderna, veamos.
El sueño de la convergencia:
Hoy en día, a más de una década del lanzamiento inicial de Unity es perfectamente normal que estemos escuchando música en nuestra Pc, quizás en un equipo personal o en la computadora del trabajo, terminemos esa labor y llegando a casa simplemente volvemos a abrir la aplicación y continuemos escuchando nuestra música con la misma lista de temas que escuchamos hace unas horas atrás.
Lo mismo para Whatsapp, Telegram o correo electrónico: todos nuestros equipos, tanto personales como laborales están sincronizados, lo que hacemos en uno de ellos lo podemos ver en los demás, continuar donde nos quedamos sin importar si es una computadora, un celular, una tablet. Mientras tengamos las mismas cuentas en todos ellos no hay ningún problema.
Pero a inicios de la década del 2010 no era así: Canonical quería construir un ecosistema en el que Ubuntu pudiera utilizarse en diferentes tipos de dispositivos, manteniendo una experiencia coherente, donde todas las aplicaciones funcionaran de la misma manera en todos estos dispositivos y claro, todos ellos permitieran ver y ejecutar nuestros documentos, aplicaciones y más de manera uniforme (lo que hoy hacemos de manera cotidiana).
La idea era llevar Ubuntu a teléfonos y tablets y, posteriormente, consiguiendo la tan anhelada convergencia que hoy en día tenemos de manera natural. Uno de estos planes sería Ubuntu Phone.
Fracasa la convergencia:
Como mencionamos, para lograr la "convergencia" era requisito que Ubuntu corriera en una Pc, en un celular, en una tableta y claro, todas las aplicaciones funcionaran de la misma manera para que sin problemas pudieran los usuarios abrir sus documentos donde fuera. Así si estaban trabajando en casa podían mandar su avance a un cliente o al jefe que, técnicamente tendría Ubuntu en su celular o tablet, mirar los documentos enviados y no tener que esperar a llegar a la oficina para mirarlos.
Mientras tanto el primer usuario llegaría también a su centro de trabajo, abriría los documentos con los que estuvo trabajando en casa, completaría las tareas pendientes y luego ya de regreso en casa podría seguir laborando en ajustes necesarios y todo el mundo estaría conectado.
"¿Suena genial, no?", la promesa era bastante atractiva pero tremendamente difícil de implementar. Un teléfono debería poder correr Ubuntu para conseguir la convergencia propuesta mediante Ubuntu Phone que, como su nombre lo indica, sería un sistema operativo exclusivo para dispositivos móviles, lanzado junto a un teléfono desarrollado por Canonical para llevar a Ubuntu al sector de los dispositivos celulares.
Canonical terminó enfrentándose a una realidad complicada: la comunidad de software libre no recibió su estrategia de la manera que esperaba y la industria tampoco mostró el interés necesario. Para conseguir financiamiento Canonical recurrió al crowdfunding, es decir, solicitar recaudación de fondos del público en general con la promesa de lanzar un producto una vez se tenga el capital necesario.
El producto en cuestión era Ubuntu Edge, el primer teléfono con Ubuntu Phone; es decir, Canonical pondría en el mercado un teléfono 100% Linux, totalmente compatible con lo que podíamos hacer en una Pc con Ubuntu (o bueno, esa era la idea), y, a cambio de recaudar fondos suficientes el público en general que hubiera apoyado la propuesta recibiría este flamante teléfono.
Pero para que la propuesta funcionara era necesario recabar 32 millones de dólares, pero solo llegaron a 12.8 millones y solo captando la atención de 20,000 usuarios. Uff, muy lejos de la meta y las cuentas no salen así, por lo que Ubuntu Edge no llegó a los mercados que tanto anhelaba conquistar.
Ante el fracaso de lanzar un teléfono con Ubuntu preinstalado, Canonical siguió mejorando Ubuntu Phone (más tarde llamado Ubuntu Touch) con la esperanza de que fabricantes de teléfonos se interesaran por él y que otros lanzaran esos teléfonos para intentar entrar en el mercado dominado por iOS y Android. También fracasarían y la versión móvil de Ubuntu terminó siendo descontinuada en 2017.
De Unity a GNOME:
Canonical reconoció su derrota: no es que la idea fuera mala, pero había un problema grave: el mercado para 2011 y posteriormente 2013 cuando lanzaría su teléfono ya estaba claramente dominado por iOS y Android como ya se indicó hace un momento, estaba bien difícil que le arrancaran una buena tajada del pastel a estos dos gigantes y con ello comenzar a ganar dinero, conquistar usuarios y en general hacer rentable la propuesta.
Como resultado Canonical tuvo que regresar a GNOME para intentar reconquistar a los usuarios tradicionales, volver a afianzarse en el sistema de escritorio y volver a ser una opción donde era mejor, es decir, en las computadoras ("zapatero a tus zapatos" dice el dicho).
Así que en 2017 llegó el anuncio final: Canonical tiraba la toalla con su convergencia, se descontinuaba Ubuntu Phone / Touch y la versión de escritorio regresaba a GNOME, "¿todos felices de ahora en adelante?", no precisamente.
En Ubuntu 18.04 LTS regresaba el tan esperado GNOME pero... no era GNOME 2 ni GNOME 3, sino una versión personalizada de este último (GNOME Desktop), no es un fork, sino que Canonical lo ha retocado aquí y allá para que sea GNOME pero con un sabor a "Unity".
Recordemos que GNOME 3 ya había adoptado varias ideas de Unity, así que a Canonical le sentó bien la idea y solo necesitaba darle "una manita de gato" para ponerlo a punto y traer hasta cierto punto de vuelta a Unity sin tener que mantener por completo al retirado escritorio.
"¿Y qué fue de Unity?", pues aunque Canonical lo ha abandonado, este fue rescatado en 2022 por el programador Rudra Saraswat y ahora tiene una distribución propia llamada Ubuntu Unity, aunque esta no es mantenida por Canonical, sino por entusiastas.
Conclusiones:
Unity representaba una apuesta ambiciosa por crear una experiencia propia para Ubuntu, sin embargo, sus primeras versiones recibieron críticas por rendimiento y diseño, mientras que la estrategia posterior de convergencia y Ubuntu Phone no consiguió despertar suficiente interés en el mercado.
Canonical llegó a la conclusión de que mantener todos esos proyectos no era comercialmente sostenible, no había tanto interés ni del público en general ni de las empresas para sacar a flote la propuesta y finalmente tuvieron que abandonarla para regresar a las áreas donde veía mayores oportunidades de negocio.
La convergencia no llegó porque no pudo penetrar en un mercado saturado de competidores, hoy en día esta convergencia en algo natural, pero hace una década y media era muy complicada sin tener una fuerte presencia en el mercado, algo que al menos en el sector móvil no era así para Canonical.
Espero este artículo haya sido de su completo interés y muchas gracias por su tiempo y atención, nos vemos en un próximo artículo. Dejo con ustedes algunas capturas de pantalla de como lucía GNOME 2 y 3 antes y durante el cambio a Unity y finalmente como quedó Ubuntu con GNOME tras su regreso, también recomiendo leer los artículos anexados como referencias al artículo.


Ubuntu con GNOME 2 y posteriormente Unity, cortesía de la imágenes Soft Zone.

Debian 8 con GNOME 3.14, cortesía de la imagen Medium.

Así luce Ubuntu 26.04, cortesía de la imagen Shop Linux online.