
Esta peculiar frase fue pronunciada por Nancy Astor (1879-1964), la primera mujer parlamentaria inglesa; tras discutir con Winston Churchill (con quien sobra decir que no simpatizaba en lo absoluto, ya que él no veía bien tener una mujer en el parlamento) ella lo enfrentó directamente con la frase "Si usted fuera mi marido le pondría veneno en su café (o te en algunas versiones)" a lo que Churchill le respondió: "Si usted fuera mi esposa, yo me lo bebería".