
Esta frase fue dicha por el general mexicano Pedro María Anaya al general estadounidense David Emmanuel Twiggs durante la Batalla de Churubusco en 1847, durante la intervención norteamericana en suelo Mexicano y que terminó con la derrota de México y la posterior pérdida de la mitad de su territorio.
El general Anaya lideró la defensa del Convento de Churubusco frente a un ejército más numeroso y mejor preparado, además se enfrentó al problema de haberse quedado sin municiones. Tras la rendición el general norteamericano preocupado porque hubiera todavía municiones con las que pudieran comenzar una nueva resistencia preguntó a Anaya dónde estaba el almacén de municiones (el "parque") y la respuesta de Anaya fue la frase de este día.
No soy belicista ni apoyo ningún conflicto en particular, pero hay que destacar la valiente resistencia del ejército mexicano y el coraje de la defensa a pesar de la derrota inminente.