
Esta frase es atribuida popularmente a Álvaro Obregón (1880-1928), quien fue un militar Mexicano y participante durante la revolución mexicana para, posteriormente desempeñarse como presidente de la nación desde 1920 hasta 1924.
Durante los años revolucionarios era común la traición entre militares a cambio de fuertes sumas de dinero, expresó: "No hay general mexicano que aguante un cañonazo de 50,000 pesos", y es que, 50,000 pesos para la época era una fortuna y pocos eran capaces de resistir tan atractivos sobornos.
Sin embargo, parece ser que el concepto de "cañonazo" para describir un soborno bastante atractivo hacia militares u otros puestos importantes en el gobierno ya era común desde hacía décadas (Vicente Guerrero, luchador por la independencia de México fue traicionado precisamente por 50,000 pesos de la época); por lo que es probable que Obregón solo expresara su frase célebre basándose en algo que era común para el momento y sea solo un reflejo de la tremenda corrupción que se vivía.