
- Yo, quiero ser una piedra.
- ¿Una piedra? ¿y dónde estaría esa piedra?
- En el río.
- ¡Genial! Así sentirías el agua.
- No sentiría nada, porque sería una piedra.
- Ah, ¡sí! verdad.
- Estaría allí, en el agua. Más tarde llegaría un camión volteo a buscar gravilla, a robarse las gravillas del río. Y allí iría yo, en ese viaje de gravilla. Probablemente terminaría en alguna construcción. En alguna pared, o en algún piso. Olvidada para siempre.
Autora: La Negrura.