Tradicionalmente conocemos la colmena por su función de producir miel, pero de las colmenas también sacamos propóleo, polen, jalea real y la apitoxina, utilizada en apiterapia. Te contamos los beneficios de la miel cruda, un remedio casero de ajo y miel para gripes y resfriados, presentamos los productos que puedes obtener de una colmena y, por último, un ligero aporte por si te gustaría tener una colmena en casa.
La miel
La miel es la segunda cosa más dulce que se encuentra en la naturaleza después de los dátiles. Contiene un 80% de azúcares simples (glucosa, fructosa, maltosa y algo de sacarosa), entre un 15 y 18% de agua y el resto son proteínas, triglicéridos, ácidos grasos, minerales, vitaminas y enzimas naturales. Por lo que es un alimento energético con alto valor nutritivo, sano y medicinal. Ese líquido dorado, pegajoso y único en su especie es un bálsamo tanto para golosos como para enfermos.
Las abejas recogen el néctar de las flores, la transportan a la colmena, le añaden enzimas y van disminuyendo la humedad de esa substancia de un 60% de agua en el néctar que recogen de las flores hasta menos del 18% de agua que tiene la miel.
Pero no toda la miel es Miel. La miel cruda es la que no ha sido calentada o pasteurizada durante su recorrido des del panal hasta la cocina. A menudo la miel comercial se pasteuriza, ya que resulta un producto más manejable para tanto para la industria cómo para el consumidor. La pasteurización destruye las enzimas y se altera su composición química, perdiendo parte de su valor nutritivo y sus propiedades medicinales. Los grandes productores también usan un sistema de filtrado a presión que elimina las impurezas que provienen del panal, pero en el proceso aumentan la temperatura de la miel, por lo que también se llevan por delante trazas de polen y otras substancias que completan su valor nutricional.
Y es gracias al elevado valor nutritivo de la miel, también tiene otras propiedades aparte de la energética y edulcorante:
Beneficios de la miel cruda
- Tiene propiedades antimicrobianas, antisépticas, antibióticas, antiinflamatorias y cicatrizantes. En uso tópico ayuda al tratamiento de las heridas, quemaduras, úlceras, herpes, acné e infecciones subcutáneas, entre otras. Estas propiedades también ayudan a la miel a ser «eterna», habiéndose encontrado tarros de miel perfectamente preservados en tumbas de faraones egipcios.
- Mejora el nivel de azúcar en sangre, ya que tiene un índice glucémico menor que el azúcar, dicho de otro modo; los azúcares de la miel se absorben más lentamente que los del azúcar de mesa (sacarosa) y por lo tanto el nivel de azúcar en sangre aumenta más lentamente al tomar miel en comparación con el consumo de azúcar.
- Nos mantiene jóvenes: La miel natural sin pasteurizar es rica en antioxidantes que ralentizan el envejecimiento de nuestro cuerpo. Sobretodo en el caso de la miel de mielada, que es producida con las secreciones de insectos chupadores de resinas y salvias de pinos, robles, castaños, alcornoques y encinas.
- Mejora la salud digestiva actuando como laxante suave al alimentar la flora intestinal con fructosa, disminuyendo la acidez estomacal al crear una capa protectora (si se toma templada), promoviendo la cicatrización de las úlceras gastrointestinales y combatiendo las bacterias que producen gastroenteritis.
- Refuerza el sistema inmunitario al tener un fuerte poder bactericida, la miel actúa en diferentes frentes de la lucha contra las bacterias infecciosas, combinando factores bacteriostáticos y bactericidas; gracias a su composición con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), antioxidantes, lisozima, polifenoles, ácidos fenólicos... además de su acidez de entre 3.2 y 4.5, su efecto osmótico (extrae agua de las células bacterianas) y su alta concentración de azúcar y sus polifenoles, que matan las células bacterianas.
- Alivia problemas respiratorios y de garganta siendo un remedio natural y eficaz contra la tos en resfriados comunes en niños, además de mejorar el sueño al promover la segregación de melatonina. En diversos estudios la miel parece ser igual de eficaz que el dextrometorfano, administrado en las dosis habituales de los medicamentos de venta libre.
- Mejora la memoria al contener, entre otros minerales, el calcio necesario para las conexiones neuronales, además de combatir la demencia por sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios.
- Anticaries: Mejora la salud oral al detener el crecimiento de las bacterias de la placa dental y reducir la cantidad de ácido producido por ellas, lo que impide que las bacterias hagan dextrano, una substancia que ayuda a las bacterias a formar la placa dental.
- Y otras en estudio: Se está investigando su uso en la prevención de enfermedades cardiovasculares, la capacidad de regular el azúcar en sangre en la mejora de la diabetes y en la lucha contra cánceres de mama, el cuello uterino y la piel.
Si quieres conocer más sobre los efectos de la miel en la salud, puedes darle un vistazo al artículo de Propiedades medicinales de la miel. Revisión de revisiones, escrito por Rubén Murcia Prieto, Dietista-Nutricionista de la página Dietética Sin Patrocinadores.
Remedio para resfriados y gripes.
El ajo y la miel cruda son excelentes alimentos para disminuir los síntomas de resfriados, catarros y gripes porque refuerzan el sistema inmunitario y ayudan a expulsar las flemas. Un sistema inmunitario fuerte combate mejor: el cuerpo se cura antes y los síntomas son mas leves.
- Llena un bote muy limpio con dientes de ajo pelados y un poco aplastados.
- Añade miel cruda hasta cubrirlos.
- Tapa el bote y guárdalo en un lugar fresco y oscuro.
- Revisa y agita o remueve el bote cada pocos días.
Ahora espera hasta que los ajos absorban el color y el sabor de la miel. La mezcla va a empezar a fermentar primero a un ritmo muy rápido y luego cada vez más lentamente. Observarás burbujas (debes abrir y cerrar el bote para expulsar el gas) y la miel estará aguada por la humedad del ajo. Más o menos un mes después dejará de fermentar, desaparecerán las burbujas y ya no tendrás que abrirlo ni removerlo. Ya puedes guardarlo bien cerrado en tu despensa para tomarlo en cualquier momento de este año y seguramente de los siguientes. Puedes ir rellenando el bote a medida que vas consumiendo la miel y los ajos. Con el tiempo, el ajo va perdiendo su sabor picante, por lo que es mucho más fácil comer ajo fermentado en miel que crudo. Toma el ajo por la mañana en ayunas y usa la miel como jarabe. ¡El ajo fermentado miel sabe a golosina!
Tanto la miel como el ajo te ayudarán a prevenir catarros, gripes y la tos típicas de invierno, por lo que notarás mejoría si la tomas antes y durante la estación fría.
Si estas empezando a incubar una gripe o algo parecido y no tienes tu remedio eterno preparado, puedes hacer este mismo remedio en muy poco tiempo y casi sin esperar: Ralla o pica una cabeza de ajos pelados y añade medio vaso de miel cruda, deja reposar durante 2 a 4 horas y ve tomando una cuchara sopera rasa cada 2 horas. El sabor es extremadamente raro, pero a mi me ha ayudado a recuperarme antes.
Otros productos de la colmena
Además de la miel, las abejas producen:
- Polen: Las abejas recogen polen de los estambres de las flores. Forman unas bolitas polvorosas con la boca y con las patas para transportarlo a la colmena pegado en sus patitas y, si hay mucho, por todo el cuerpo. Para recolectarlo ponemos una cajita de madera en la piquera con agujeros y un recolector debajo, de modo que, al pasar las abejas, se desprende el polen del cuerpo y cae al recolector.
- Propóleo: Las abejas fabrican el propóleo recogiendo sustancias resinosas de las yemas de los álamos, alisos, abedules, sauces, olmos y pinos, principalmente. Las transportan pegadas en las patas en forma de bolitas translúcidas. El propóleo sirve a las abejas como masilla para tapar agujeritos de la colmena y evitar enfermedades microbianas.
Nos ha sorprendido mucho la efectividad del propóleo para disminuir el dolor de muelas, te lo contamos en el atículo El propóleo para la salud bucodental
- Jalea real: Las abejas jóvenes producen jalea real cuando disponen de polen, agua y miel. La jalea real es un alimento inicial para las larvas y para que la abeja reina se desarrolle y mantenga su fertilidad. Para obtener la jalea, el apicultor tiene que poner unos recolectores de jalea en las celdillas de una colmena sin reina, para recogerlas llenas de jalea a los 3 días.
- Apitoxina: Es el veneno de las abejas. Se utiliza para tratar diferentes enfermedades; desde dolores inflamatorios hasta la esclerosis múltiple. Se coloca una caja para guardar abejas en la puerta de la colmena y se azuza el interior con un palito, entonces algunas abejas salen a defender la colmena y entran en la caja. Una vez guardadas, el apiterapeuta las usa para introducir el veneno en diferentes partes del cuerpo de los pacientes.
Una colmena en casa
Si tienes espacio en tu casa puedes instalar unas colmenas para que mejoren la polinización del lugar y, ya de paso, obtener los productos de las colmenas. Si quieres iniciarte en la apicultura deberás obtener:
- Cajas de madera o colmenas, cuadros y ceras. Puedes buscar a alguien que ya no las utilice o fabricarte tus propias colmenas, tanto a modo tradicional con cortezas, cestas o troncos vacíos como de madera; cuadradas y con cuadros, tal como son hoy en día.
- Enjambres con reina. Los puedes comprar, hacerte con algún enjambre de los que retiran los bomberos, cazar tu mismo algún enjambrazón o esperar a que enjambren de manera natural en tu colmena preparada y bien situada. Los atrayentes de abejas ayudan a que enjambren de forma natural.
- Traje o careta de apicultor y guantes. Usa ropa clara, les atrae menos que la colorida y la oscura. A las abejas les gusta meterse en las arrugas de la ropa y pueden encontrar fácilmente una entrada a tu cuerpo, por lo que debes unir muy bien tus piezas de ropa con cuerdas a modo de cinturones.
- Herramientas varias como el cepillo para limpiar las abejas del traje, la espátula para separar cuadros y el ahumador para despistarlas cuando manipulas la colmena, entre otras.
Antes de instalar las colmenas debes conocer el valor melífero de la zona a unos dos o tres kilómetros alrededor de donde pondrás las colmenas. Observa la floración de las plantas melíferas, fíjate en los zumbidos de las abejas en las copas de los árboles e infórmate de la calidad de la miel que pueden producir con las plantas que están más disponibles.
Ya que te paseas, busca los lugares en los que nuestros antepasados ponían los colmenares.
Deben ser espacios en los que puedas mantener las colmenas bajo estas condiciones:
- Cada colmena debe estar un poco alejada de las otras para que las obreras y la reina no se confundan y se metan en las colmenas vecinas.
- Deben estar orientadas al sur o al este para que se levanten pronto a trabajar.
- Necesitan una estructura de ladrillo, piedra o madera para que estén aisladas de la humedad del suelo.
- Con un amplio espacio en la piquera para facilitar el despegue y el aterrizaje.
- Protegidas del viento para facilitarles el aterrizaje cuando vuelven cansadas de un día duro de recolección.
- Con sombra para que la cera y la miel no se derrita en días calurosos.
- Lejos de grandes extensiones de agua en las que al sobrevolarlas con viento puedan accidentarse y ahogarse.
- Cerca de agua corriente y saludable de la que se puedan abastecer o donde se pueda crear un abrevadero artificial.
- Dicen que les gusta la energía que emanan los cruces de líneas telúricas.
Instala las colmenas a finales de otoño en sitios templados o a finales de invierno cuando son muy fríos. Hay una enfermedad mundial que se llama barroa, es un ácaro que parasita las abejas ya en sus celdillas y que hay que tratar en invierno. En primavera, al inicio de la recolección, abrimos la colmena para ver como han pasado el invierno. Si la colmena está muerta debemos desinfectar la caja antes de repoblarla con más abejas. Si no tiene suficiente miel podemos alimentarla con jarabe de azúcar, estando atentos al pillaje, que acabaría de destruir una colmena débil.
Durante la primavera las abejas trabajan para recolectar la miel y al final de la temporada melífera el apicultor la recoge, siempre que la colmena esté fuerte y tenga miel en exceso. La extracción se hace con una máquina centrifugadora o, en caso de no tenerla, se aplastan los panales con las manos y se filtra el contenido para quitar las impurezas. Siempre es mejor usar la máquina, ya que con la máquina las celdillas de cera se devuelven intactas a la colmena y las abejas no tienen que construirlas de nuevo, en cambio, con las manos destruimos todos los panales y las abejas deben reconstruirlos.
Obviamente este es un resumen extremadamente escueto de los trabajos de un apicultor. Si quieres iniciarte en la apicultura necesitarás muchísima más información; busca mentores, libros, documentales... Día a día las poblaciones de abejas van perdiendo fuerza y cada vez es más difícil trabajar de ello, pero un apiario pequeño servirá para proveerte de miel, polen, jalea, y propóleo además de aportar tu granito de arena al aumento de la población de abejas.
Si no quieres liarte demasiado, en Australia han inventado una colmena revolucionaria en la que el apicultor no tiene muchas tareas y la miel sale por un grifo.
Colmena fácil y sin intervención
Por lo que si quieres obtener tu propia miel pero no tienes ni idea de apicultura ni pretendes ocupar mucho tiempo en ella, la colmena Flow Hive es una novedosa opción: una fábrica de miel (de producción casera) de la cual la miel sale directamente por su grifo incorporado.
A nosotrotros nos parece una opción cara y tiene sus críticas por parte de los agricultores profesionales. Se dice que en el momento de la recolección de esta miel, la miel no debería de poder fluir por el grifo, por lo que lo que recolectemos será seguramente más néctar que miel. El néctar, al tener más humedad, recorre bien e circuito de esta colmena. No la hemos probado ni tenemos pensado hacerlo, de momento. Pero nos parece una curiosidad a mostrar por su aparente fácil manejo.