Demasiado tarde,
Siempre es demasiado tarde
En el reloj
De la estacion
De las despedidas
... Nunca va la luz tras su sombra,
Ningún tiempo es infinito
Sin la prueba de la ceniza
De la materia
Que antes ardió.
Siempre fue demasiado tarde,
La primera luz que me hirió
Fue el miedo
De mi desconcierto de ser
Sin saber lo que aun
Ni supe ni era
Como si temerosa
Intuyera perderse,
Disolverse en su leve esplendor
De agitación palpitante.
Demasiado tarde,
Siempre es demasiado tarde,
La llama que aún arde
En mi se contempla: llama apagada.