NO SOY CULPABLE: acto segundo
Una vez en la delegación, como pueden imaginarse, mi madre descubrió que no había ido a ninguna reunión extraordinaria escolar y sí a la mansión de los Esquivel. Se puso peor de lo que ya estaba que casi me mata. Ya no sabía si tener más miedo por las acusaciones de la policía o la reacción de mi madre. En pocas palabras, durante ese inolvidable día que Elisa y yo tuvimos la idea infeliz de ir a la mansión de los Esquivel, a doña Pilar se le desapareció un collar muy valioso de oro y diamantes, una joya del valor de dos billones de pesos. Yo no tenía la menor idea de lo ocurrido: nunca había visto ese dichoso collar, pero la policía aseguraba que fui vista en la suite de doña Pilar revolviendo un cajoncito de su tocador. Sin embargo, yo nunca entré en la pieza de esa señora, lo juro. No conozco ni el color de la pintura de sus paredes.

Ps.: poco a poco, así como pueden ver en las imágenes, el pelo verde de Fermina va desapareciendo (queridos lectores, voy editando la misma imagen Pixabay 100% free para este propósito). Vuelve el castaño oscuro, su color natural. Mientras tanto, más y más granos aparecen en su rostro...la pobre Fermina está en el horno, en serio, en el horno...la imagen del collar es de Pixabay 100% free, igual que las demás (https://pixabay.com/es/photos/collar-collar-de-cristal-2234927/), que no cupo en resources