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¿Está muerto el disco?

By Yoditar | SonoKlic | 24 Apr 2020


Vivimos en el siglo más tecnológico de nuestra contemporaneidad. Uno en el que cualquiera posee un dispositivo electrónico para sus actividades cotidianas, en donde, por supuesto, la música tiene su espacio, ya sea en la radio, un teléfono inteligente, un Ipod, un equipo de sonido, entre otros. Pero, el disco, ¿es un formato que todavía se utiliza en su presentación analógica y digital?, ¿alguien seguirá escuchando música en un disco de vinyl o compacto?

El sonido grabado, en cilindros en principio, se hizo realidad a finales de la década de 1870 debido a la invención de Thomas Alva Edison: el fonógrafo. Luego, llegaría el disco de acetato para mejorar las posibilidades con respecto a los cilindros y así dar paso de forma progresiva al disco de vinyl, de mayor calidad sonora y duración; no se rompía con tanta facilidad, ya que estaba hecho de PVC (policloruro de vinilo).

El cine, la radio y la televisión se beneficiaron del sonido grabado en discos, hasta que llegó el casete en la década de 1960 para mostrarnos lo que significa autonomía y democratización cultural. Ahora todos podíamos, por un lado, trasladarnos escuchando la música que nos gustaba para vivir una experiencia más íntima, tan personal a través del walkman o del reproductor del carro, que parecía que la música hubiera sido hecha solo para nosotros. Y por el otro lado, también se podía grabar música de un casete a otro, desde los discos y la radio, creando nuestras propias versiones de grandes éxitos con la música que nos gustaba.

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El casete era fácil de usar, portable y de pequeñas dimensiones, además de barato en su elaboración, algo atractivo al momento de llevarnos nuestra música a cualquier lugar. De esta manera se hizo cada vez más notoria la necesidad de crear formatos de reproducción del sonido que fueran pequeños y con una oferta sonora de alta fidelidad, dos aspectos que se pueden considerar obsesivos en la industria de la música hasta el día de hoy.

Sin embargo, por ahora todo esto estaba en un plano analógico, hasta la llegada del disco compacto, momento en el que por primera vez se introdujo lo digital comenzando la década de 1980. Este hecho revolucionó la industria de la música al tener que cambiar los anteriores sistemas de grabación y adquirir equipos que permitieran reproducir el nuevo formato. Este evento permitió a las compañías discográficas editar de nuevo su catálogo de discos, pero ahora bajo el nuevo formato de lo digital, editando discos con nuevas mezclas y remasterizados ahora con el último grito de la moda: el sonido digital, libre de ruidos y errores, permitiendo escuchar experiencias sonoras nunca antes oídas en la historia de la música.

A medida que fuimos avanzando en las posibilidades que ofrecía la tecnología de la grabación y reproducción del sonido, aparece el MP3 y la música en archivos (datos) digitales que ahora pueden ser intercambiados de usuario a usuario a través de Internet, lo que se llama el peer-to-peer (P2P) que ya se daba en la experiencia analógica desde el casete y después con el disco compacto. La diferencia es que ahora con Internet el envío y recepción de estos archivos musicales es instantánea y permite llegar a millones de personas en menos tiempo y con más facilidad que con solo unas copias en casete y disco compacto.

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Sí, había nacido la experiencia de la llamada piratería, pero también el desplazamiento del formato físico al digital a través de la expansión de Internet y sus diversas posibilidades. Más aún cuando cada vez más personas tienen acceso al servicio no solo a través de una computadora, sino ahora por medio de una tableta y teléfono inteligente. Esto significa llevar las diversas propuestas musicales a la mayor parte del planeta sin la necesidad de pagar por la compra de un disco o la descarga de dichos archivos. Esto último se hizo posible en principio con páginas web como Napster a finales de la década de 1990 y luego con las redes sociales como MySpace y ahora Youtube, pasando por plataformas tipo SoundCloud.

Ni hablar cuando Steve Jobs de Apple sacó el iPod y iTunes, el mundo de la música nunca más fue igual. Imagina lo que sintieron los amantes de la música cuando les dijeron que ahora podrían cargar con miles de sus canciones favoritas en el bolsillo de su pantalón y compartirlo con sus amigos y familiares.

Por supuesto, como comentario al margen, esto ha significado la casi desaparición de las tiendas de música para vender discos y de algunas compañías discográficas que no supieron adaptarse a los cambios.

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De esta forma nace una experiencia cada vez más dependiente de lo digital a través del www y menos de lo físico, sobre todo si pensamos que ya ni siquiera hacen falta los archivos MP3, ya que en la actualidad por una módica mensualidad podemos crear nuestra propia rocola o biblioteca musical con sitios web como Spotify, en donde se puede escuchar nuestra música favorita, o la mayor parte de ella, sin descargar absolutamente nada. No todos los artistas están en Spotify, ya que muchos músicos, sobre todo los independientes, siguen girando por otros canales en Internet, más orientados a promover y vender su música para lograr obtener alguna ganancia. En el reportaje de la Deutsche Welle (DW) sobre el futuro de la música podemos obtener más luces al respecto.

Esto podría hacer pensar que el disco ha muerto. Piensa por un momento: ¿sigues comprando discos compactos o de vinyl? Cuando caminas por la calle o conduces en tu carro, ¿por qué medio escuchas música?

En los últimos años ha habido un repunte en la venta de discos de vinyl, como un deseo de volver a la experiencia física de “tocar” la música y disfrutar de una portada entre nuestros dedos. Esto permite remontarnos al pasado de lo analógico, cuando el sonido no había sido tan filtrado ni formaba todavía parte del HI-FI digital. Es así como han aparecido algunas tiendas especializadas en Estados Unidos de América y Europa, así como empresas fabricantes de estos discos para satisfacer este pequeño nicho de mercado. Si no me creen, pueden ver el reportaje de la DW sobre el retorno del vinyl. Un detalle interesante de dicho reportaje, es que nos muestra que parte de este público amante de lo analógico es millenial o zellenial, lo que significa que creció en buena medida con Internet y lo digital.

Incluso, muchos artistas ahora editan su música en tres formatos: disco compacto, disco de vinyl y en archivos digitales para ser descargados desde iTunes para nuestro iPod, por ejemplo, o escuchados en modo streaming desde Spotify. Es decir, se trata de abarcar todos los tipos de público según sus gustos y necesidades.

Cabría esperar que lo viejo se haga nuevo y aunque ya no es tan popular como en décadas pasadas, ofrece nuevas experiencias a una generación que ni creció ni vivió la audición musical desde lo analógico.

Esto puede representar también un deseo de volver a un sonido más original, menos mediado por los filtros de limpieza que caracterizan las remezclas y la remasterización, en donde se elimina el “ruido”, ese sonido auténtico que le da un color único e irrepetible al artista y su grabación.

Y tú, ¿qué opinas?, ¿escuchas la música en formatos físicos o digitales?, ¿eres un amante de lo analógico o prefieres el MP3 y el streaming? O simplemente prefieres vivir la experiencia de la audición musical desde distintos formatos.

 

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Artículo publicado originalmente en Hive.

 

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