Economía, finanzas, mercados, temas tan extensos y en ocasiones tan complejos que por su propia naturaleza se convierten en un filtro que ocasiona que sólo unos cuantos se aventuren a buscar los tesoros que se ocultan dentro de las bolsas de valores y ni hablar de aquellos sepultados en las "criptas digitales". Y dentro de ese limitado grupo de aventureros temerarios, un porcentaje considerable no obtiene los resultados que tanto anhela, por ello, me permito compartirles tres puntos a tener en cuenta tanto para aquellos que recién comienzan en el mundo de las inversiones como para aquellos que buscan maximizar o reforzar los resultados positivos que hayan obtenido hasta el momento.
Empecemos con una analogía, cuando usted va a una tienda y compra una bebida X en $15 y una botana Y en $15; ¿usted dice "¡Tengo $30!"?, No, usted está consciente que lo que posee es una bebida X y una botana Y, no los $30 que utilizó para adquirir esos productos y en las inversiones es lo mismo, si usted cuenta en un primer momento con $1,000 y decide comprar en un segundo momento por ese precio una acción Z, entonces ahora usted no posee los $1,000, sino que posee una acción Z, por lo que si en un tercer momento la acción Z baja de precio y ahora el mercado la valora en $900, usted no tendrá pérdida alguna, pues tanto en el segundo como en el tercer momento, usted posee una acción Z, ni más, ni menos. Pero debido a que los mercados de valores y los brokers nos muestran el valor de nuestras inversiones con el precio de mercado actual potencial en el que podríamos vender nuestras acciones, nos genera la sensación de que es esa cantidad de dinero lo que poseemos y no un determinado número de acciones Z.
Así que analicemos un ejemplo, para un cuarto momento, cuando la acción Z que compramos en $1,000 ahora está valorada en $900 y la vendemos a ese precio, pasaríamos a tener $100 menos que en el primer momento por lo que entonces sí, tendríamos pérdida, la cual no se generaría por la depreciación del valor de mercado de la acción sino por la decisión de vender por una cantidad menor a la cual compramos, en resumen, el comportamiento sería de la siguiente manera:
1.- $1,000 y 0 acciones Z.
(Compra)
2.- $0 y 1 acción Z.
3.- $0 y 1 acción Z.
(Venta)
4.- $900 y 0 acciones Z.
Diferencia entre 1 y 4 = -$100
Existen realmente cuatro motivos válidos para vender a un precio más barato del que compramos.
El primero sería una emergencia que requiera el acceso más rápido posible a todo nuestro dinero. Este motivo no debería ser realmente considerado pues todo dinero que destinemos a la inversión debería, en teoría, ser dinero que, incluso en caso de emergencia, no requeriremos utilizar. Para ello necesitamos tener finanzas saludables que incluyan métodos de protección como seguros o fondos de emergencia.
El segundo motivo, sería porque según nuestro análisis, el valor de la acción seguirá bajando, lo que nos permitirá recomprar después a un precio menor, que al recuperarse y volver al punto en que adquirimos en primera instancia, nos generaría una ganancia. Simulemos dicho escenario a partir del ejemplo presentado con anterioridad:
1.- $1,000 y 0 acciones Z (valorada en $1,000).
(Compra)
2.- $0 y 1 acción Z (valorada en $1,000).
3.- $0 y 1 acción Z (valorada en $900).
(Venta)
4.- $900 y 0 acciones Z (valorada en $900).
5.- $900 y 0 acciones Z (valorada en $800).
(Recompra)
6.- $100 y 1 acción Z (valorada en $800).
7.- $100 y 1 acción Z (valorada en $900).
8.- $100 y 1 acción Z (valorada en $1,000).
Diferencia entre 2 y 8 donde la se posee una acción Z con valor de mercado de $1,000 = +$100
El tercer motivo para vender más barato de lo que se compró es cuando se considera reinvertir el dinero en una opción más rentable cuyos rendimientos cubran la pérdida resultante y nos otorgue ganancias mayores a las estimadas con la inversión actual.
El último motivo, que, en teoría tampoco debería ocurrir pues antes de invertir en cualquier empresa o sector debimos realizar un análisis de los mismos, sería que la empresa Z quebrara, lo que a muy corto plazo provocaría una caída en picada del precio de sus acciones, dando como consecuencia que el resultado más positivo sea el vender lo antes posible para perder lo más poco posible.
La segunda cosa importante que debes considerar al invertir es que el precio de las acciones no depende "directamente" del desempeño de la empresa en sí y aquí es importante recalcar la palabra directamente pues en realidad el valor de mercado de las acciones está dado por la oferta y demandada, como en cualquier otro mercado, es decir que cuando hay muchas personas que quieren comprar y pocas que quieren vender, los vendedores tienen un mayor poder de negociación, pues pueden establecer un precio superior y la única forma de un potencial comprador de adquirir un título es ofreciendo más que el resto de los compradores potenciales. Por otra parte, si hay muchas personas que quieren vender y pocas que quieren comprar, el poder de negociación recae en los compradores que pueden ofrecer un menor precio por las acciones y el vendedor, si realmente quiere o necesita vender, al no tener mejores ofertas de compra, irremediablemente tendrá que aceptar el precio que los compradores estén forzando.
Esto lo podemos ver claramente ejemplificado con el caso de GME (GameStop), donde el precio de sus acciones aumentó de manera desorbitante en poco tiempo para después caer en picada rápidamente sin guardar relación con un buen o mal desempeño económico de la empresa, todo fue producto únicamente de la oferta y la demanda.
Por ello, en poder de la especulación en el mercado de valores es bastante considerable, los precios de las acciones se mueven en gran porcentaje por la presión que la especulación ejerce sobre ellos, más allá de la situación económica y financiera real de la empresa, la cual, sin embargo, determina de manera indirecta el precio de sus acciones, pues al ser buena o mala y encajar, superar o no alcanzar con los resultados esperados, marca la dirección que la especulación tomara y que determinará si los accionistas decidirán mantener, comprar o vender sus títulos.
El último punto a considerar es la auto regulación del mercado que surge de manera natural. Primero es importante tener en mente que las empresas que cotizan en la bolsa, son empresas con recursos tanto financieros, humanos, tecnológicos, etc. Lo suficientemente sólidos para enfrentar las adversidades y mantenerse a flote; si una persona está dispuesta a invertir todo su dinero en un negocio propio sin saber nada de administración, mercadotecnia, contabilidad, finanzas y sin la certeza de que funcionará y tendrá éxito, ¿Por qué algunas personas temen invertir en empresas que han existido y perdurado desde antes de su nacimiento y que seguirán ahí seguramente incluso después de su muerte?, Cuando el valor de las acciones de una empresa grande cae, el mercado se divide entre un grupo que decide mantener sus posiciones, sabiendo que con el tiempo recuperarán su valor, aquellos que temen "perder más dinero" y venden incluso asumiendo pérdidas y aquellos que ven en esta baja del precio una oportunidad para comprar barato para después vender más caro, la diferencia entre un grupo y otro está en conocer o no la información que a lo largo de esta publicación se ha expuesto.
Lo interesante de este fenómeno es que produce una regulación en el mercado, cuando los precios bajan, generan el interés de los compradores que ven una oportunidad de obtener ganacias, por lo que la compra se dispara, dando así mayor poder a los vendedores, lo que provoca que el precio suba nuevamente lo que a su vez genera el interés de los vendedores por sacar provecho de tal situación y obtener ganacias por la venta de sus acciones, lo que regresa nuevamente el poder a los compradores quienes provocan que el precio baje nuevamente, generando así una fluctuación en los precios.
La importancia de conocer estos 3 puntos.
Al conocer esta información logramos combatir algunos de los principales errores en el mundo de las inversiones: pérdidas por ventas de pánico y pérdidas por compras basadas en FOMO (miedo a perderse algo).
También nos permite detectar oportunidades de ganancia, principalmente a la hora de hacer trading.
Y por último, expande nuestro criterio, lo que se traduce en una mejor toma de decisiones.
Gracias por tu atención.