Quizás hurgando en deforme camino encontré tus pasos
Cómo buscando flores ajadas por un tóxico impreciso
quizás arropada en la brisa del valle viajaste a mi lado
rosa y mutilada junto a los brazos míos.
Y yo dolido y sediento de un amor de montaña
Cayendo con su peso sobre el dolor del cuerpo
quizás fuiste la lira ronca que encontré entre las sábanas de un cuarto en penumbras
allí en la rivera de un río de lágrimas
mientras florecía un mar de beldades en mi valle negro
al ritmo de una cintura de adónica amante
quizás pudo más el pudor que el desmedido beso
franqueando los territorios del dolor y la muerte
te posaste en el tronco anhelante de luz
en la rama imprecisa de caminante mudo
y el amor asestó su golpe de punta de sol y hondo cavernario
hasta que desperté en mi raíz profunda
loco y aturdido por tu estampida de pájaros.