Las despedidas, tristes y dolorosas, se enuncian con la frialdad de una lágrima que parte hacia el vacío, así fue que nació este texto, de un amor filial y una despedida.
EVOCACIÓN DE UNA DESPEDIDA
Dejé la cara lunar
posarse en la ventana
una noche cualquiera
me subí al barco de la despedida
donde no se pueden enunciar los deseos
recuerdo era de mañana,
tu estrella era frágil como un amor errante
el no regreso puede hacer célibe
a los enamorados
nunca pensé que la roca pudiera romperse,
no aquella roca
que no fue cincelada ni de catedral
al mediodía a tu rostro le habían salido
raíces de condescendencias,
anclas desconocidas, paroxismos sin disolver en mi bebida
el vidrio de la dicha se quebró
y un trago amargo se descolgó del cielo
hasta mi garganta
nunca más pude ver la ventana
donde no te dije adiós porque
las lágrimas se hicieron hilos
que ataron mi lengua al silencio.