Se olvidó de respirar
Quizá se cree muerto,
Pero unas risas lo despiertan
No ha salido, aún sigue dentro.
Los espectadores le miran
Todos están atentos.
El circo no se acaba
Para que ellos sigan contentos
Los demás no le entienden
Y se ríen de su desgracia
Como si no le costase a él la sonrisa
Como si ellos no vendiesen, también, su alma.