HUMOR INTELIGENTE: Las Travesías de Telo Meto - Primera parte.

By abdiels | rafabvr | 6 Sep 2020


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¡Hola amigos lectores!

Motivado por las restricciones, de las que somos víctimas producto de la cuarentena por el Covid-19, hoy doy inicio, a una serie de relatos cuyo propósito es regalarles un poco de Humor Inteligente, una lectura que sin duda alguna te sorprenderá, te hará reír, y más importante aún, te permitirá desconectarte de la realidad por un instante.

Para fines de esta publicación, y las redacciones futuras que correspondan a la serie de relatos que narrarán la trama, he creado al personaje de Telo Meto, un joven campesino que vivía en San Pateste, un pequeño caserío ubicado a las afueras del Monte de Venus.

Acostado en su hamaca, una tarde cualquiera Telo Meto, le dice a su mamá:

¡Mamá! ¿por qué mi papá se fue de la casa?

A lo que ella le responde:

¿Tú sabes borrar los mensajes del whatsapp?

Este dice:

Si ¿Por qué?

Contestando:

Pues él no sabía.

Quedando como piojo en cabeza de calvo, Telo enmudece. Al cabo de un rato replica:

Sabes mamá, me gustaría ganarme la vida con esto.

Ella voltea a mirarlo, y al verlo acostado le dice:

Pero si no haces nada.

Él contesta:

¡Exacto! quiero ser rico desde mi hamaca.

La madre, explotando en ira y decepción, lo lanza al piso sin pensarlo dos veces, y le pide buscar la manera de trabajar, acotando que ya no piensa seguir manteniendo la vagancia que manifestaba hasta el presente. Debido a esto, Telo Meto decide irse a la ciudad en busca de su papá, ya que, para él seguir en su pueblo era estar como campo sin vacas, desganado, sin interés alguno de realizar cualquier actividad.

Así, emprende el viaje hacia un mundo desconocido, debido a que jamás había abandonado su hogar. Después de viajar durante más de ocho horas, llega a la ciudad de Palas Mujeres, donde pretendía encontrarse a su padre. Para ello, aborda a una señorita que estaba sentada a la orilla de la calle, y le pregunta:

Disculpe bella mujer, podría decirme dónde me queda la calle donde cogen gente, para llevarlas al terminal.

Este era el punto de referencia que tenía, dónde ubicaría con facilidad la casa de su papá.

Ella contesta:

Debe seguir derecho, como si fuera hacia la plaza Pontencuatro, baja dos cuadras, cruza a la derecha, allí se encontrará el monumento Alava Gina, debes caminar luego una cuadra más y girar a la izquierda, verás sentado a un señor ciego que se la pasa mirando a todo el que pasa por la calle, al final de esa avenida está la parada Té Montarán, ese cruce de calles es la que buscas.

Dándole las gracias, continúa su camino. Mientras lo hacía, iba pensando en los extraños que son los nombres que identifican los lugares de la ciudad.

No habían pasado ni cinco minutos, cuando detiene su marcha antes de llegar a un taller mecánico, ya que cerraron el paso momentáneamente, mientras sacaban un auto. Entonces oye decir:

Sacalo que yo te lo paro.

Era el vigilante del taller, que le decía al chófer del vehículo, que sacara el auto, que él detenía el tráfico mientras lo hacía.

Terminado esto, reanuda su andar, al pasar por la plaza del cual le hicieron referencia, vio una panadería y decidió entrar para comprar algo de comer, pues, llevaba más de diez horas sin probar bocado. Al entrar, se forma en la cola para pagar en caja, al instante llegan detrás, dos jóvenes que mantienen una conversación, diciendo una de ellas:

Nada más de imaginarlo en mi boca, se me pone aguada.

A lo que la otra responde:

¡Y yo! solo espero tenerlo para tragármelo todo.

Ellas se expresaban acerca del brownie que esperaban comprar, más sin embargo, el joven Telo llegó a pensar escenas obscenas. Al terminar la compra, sigue caminando, y pensaba en que no solo el nombre de la ciudad era extraño, también el de sus avenidas, e inclusive las personas eran más extrañas aún, tenían una forma de hablar muy peculiar, y no pensaban en lo que decían.

Estando a punto de llegar a la parada, ve una verdulería, y decide entrar para comprar algunas frutas y verduras para llevar a casa de su papá. Se dirige hacía las papayas, y mientras elegía la mejor, oye a una señora de edad avanzada decirle a otra:

Yo los prefiero largos y gordos.

La otra responde:

A mí me gusta que sean gordos pero no tan grandes.

Él queda atontado por lo que escucha, sin embargo, las damas se referían a los plátanos que estaban eligiendo en ese momento. Una vez más, reafirma su comentario:

Definitivamente, la gente en este lugar es bien extraña.

Luego de cancelar en caja, sale y retoma el paso, directo al lugar donde espera ubicar la vivienda en donde pasará las próximas semanas.

Continuará ...
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Hasta aquí, la primera parte de este grandioso relato que de principio a fin, resalta el Humor Inteligente, que permite mediante la combinación de palabras, cambiar el sentido y dar un toque divertido, que atrapa y nos mantiene a la expectativa, sacando sonrisas y alegrando el día.

Los invito a estar atentos a la segunda parte de la historia, y continuar de cerca las travesías del gran amigo Telo Meto.

 

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abdiels
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rafabvr
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